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Factores Asociados a la Obesidad
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- Publicado el 17 Octubre 2011
Las influencias genéticas para la obesidad parecen operar a través de la susceptibilidad genética. Esta susceptibilidad incrementa el riesgo de desarrollar una característica, pero no es esencial para su expresión completa o suficiente para explicar el desarrollo de la enfermedad; en otras palabras, el factor genético predispone, pero el ambiente determina el desarrollo de la enfermedad. Es decir, la obesidad que se presenta en varios miembros de una misma familia también tiene que ver con la conducta alimentaria (forma de comer) y otras costumbres tales como el patrón de actividad física. Con mucha frecuencia, en una misma familia de personas obesas, existen uno o varios casos de diabetes mellitus tipo 2, que es una enfermedad que también tiene determinantes genéticos y ambientales; en efecto, 4 de cada 5 casos de diabetes tipo 2, también llamada diabetes del adulto, ocurren en individuos que son obesos o presentan sobrepeso.
Los factores ambientales que causan la obesidad tienen que ver con la cantidad de calorías (unidades de energía) que un individuo consume a través de los alimentos. Si una persona consume un número de calorías (alimento) superior al que necesita, dado su consumo básico de energía corporal y su actividad física, el exceso es depositado en forma de grasa, lo cual producirá obesidad. También funciona a la inversa, si se consume una cantidad de calorías inferior a la que se necesita, necesariamente tendrá que utilizar sus reservas de grasa y tenderá a reducir peso. Por esta razón, existen dos elementos fundamentales que determinan sobrepeso: el exceso de calorías y la limitada actividad física, en gran parte condicionado por la occidentalización y migración de la población de áreas rurales a las urbanas, lo cual genera un cambio en la dieta y en los estilos de vida, que, por una parte, favorecen el consumo de alimentos industrializados de bajo costo, elaborados a base de harinas refinadas, azúcares simples y ricos en grasas saturadas y colesterol, pero pobres en fibra y, por otra parte, favorecen el sedentarismo.


